Amazon Web Services dejará de aceptar nuevos clientes en Mechanical Turk a partir del 30 de julio de 2026, según trascendió sobre el futuro de uno de los servicios de trabajo colaborativo más longevos de la compañía. La medida marca el principio del fin para una plataforma que, durante casi dos décadas, conectó a empresas con miles de personas dispuestas a realizar pequeñas tareas digitales por unos centavos.

Mechanical Turk, conocido por su abreviatura MTurk, se lanzó en 2005 como un mercado en línea donde cualquier organización podía publicar tareas repetitivas que las computadoras de la época no resolvían bien: etiquetar imágenes, transcribir audios, moderar contenido o clasificar textos. Del otro lado, una multitud de trabajadores remotos las completaba a cambio de micropagos.

De dónde viene ese nombre tan curioso

El nombre alude al Turco Mecánico, un autómata del siglo XVIII que aparentaba jugar ajedrez por sí solo, cuando en realidad ocultaba a una persona operándolo desde dentro. Amazon adoptó esa metáfora y llegó a describir su servicio como inteligencia artificial artificial: un sistema que parecía automatizado, pero que dependía de personas reales ejecutando el trabajo detrás de la interfaz.

La ironía es que ese concepto describe con bastante exactitud cómo funciona buena parte de la IA moderna. Los grandes modelos de lenguaje —los sistemas que generan texto, como los que impulsan a los asistentes actuales— y los clasificadores de imágenes se entrenan con enormes volúmenes de datos que alguien tuvo que etiquetar, revisar y depurar a mano. MTurk fue durante años una de las herramientas predilectas de investigadores y empresas para conseguir esos datos anotados a bajo costo.

Qué significa el cierre

El cambio afecta primero a los clientes nuevos, que ya no podrán darse de alta. AWS incluyó la novedad entre sus actualizaciones de disponibilidad de servicios, dentro de la limpieza periódica de productos que la compañía considera de menor tracción. No se detallaron todas las fechas para el apagado definitivo ni las alternativas ofrecidas a quienes todavía dependen de la plataforma.

El retiro de MTurk llega en un momento en que el etiquetado de datos se convirtió en una industria multimillonaria por derecho propio. Empresas especializadas en anotación y en ajuste fino de modelos —el proceso de refinar un sistema con ejemplos revisados por personas— captaron gran parte de ese negocio con plataformas más sofisticadas, controles de calidad más estrictos y contratos corporativos de gran escala.

Un debate que no se cierra con la plataforma

Mechanical Turk también fue objeto de críticas durante años. Investigadores y organizaciones laborales cuestionaron los pagos bajos, la falta de protecciones y la escasa visibilidad de quienes realizaban el trabajo, muchas veces desde economías emergentes. Ese debate sobre las condiciones de la mano de obra que sostiene a la IA sigue vigente, sin importar qué plataforma lo canalice.

El adiós a MTurk cierra un capítulo simbólico. Amazon nombró y comercializó, mucho antes del auge actual, la idea de que detrás de los sistemas aparentemente autónomos casi siempre hay personas trabajando. Esa dependencia no desaparece con el servicio: solo cambia de nombre y de proveedor.