La empresa china Kimi presentó K3, un modelo multimodal de pesos abiertos con 2,8 billones de parámetros y una ventana de contexto de un millón de tokens, capaz de procesar documentos extensos en una sola consulta. Según los datos publicados por la propia compañía, el modelo se aproxima al rendimiento de Claude Fable 5 y GPT-5.6 Sol, y supera a Opus 4.8 y GLM 5.2, en algunos casos por un margen amplio.
El anuncio importa por dos motivos. Primero, porque un modelo de pesos abiertos —es decir, cuyos parámetros pueden descargarse y ejecutarse fuera de la nube del fabricante— alcanza cifras de referencia comparables a las de los sistemas propietarios más avanzados de Estados Unidos. Segundo, porque su precio marca un giro respecto a la estrategia que hizo famosa a la IA china: ofrecer capacidades altas a costos muy bajos.
Más caro que su antecesor
K3 es considerablemente más costoso de usar que la generación anterior de Kimi. Ese salto de precio sugiere que la fase de modelos chinos ultrabaratos, que presionó a la baja las tarifas de todo el sector, podría estar llegando a su fin. Entrenar y servir un modelo de casi tres billones de parámetros exige una infraestructura de cómputo que difícilmente se sostiene con precios de saldo.
El contexto de un millón de tokens coloca a K3 en la franja alta de la industria en cuanto a memoria de trabajo. En términos prácticos, permite analizar bases de código completas, contratos largos o colecciones de documentos sin fragmentarlos. La empresa acompañó el lanzamiento con demostraciones interactivas, entre ellas un videojuego 3D de mundo abierto generado por procedimientos y una visualización de un agujero negro, pensadas para mostrar sus capacidades de generación y razonamiento.
Pesos completos a finales de julio
Kimi programó la publicación de los pesos completos del modelo para el 27 de julio. Hasta entonces, el acceso pasa por su API y por productos como Kimi Work y Kimi Code, orientados a tareas de oficina y programación. La liberación total permitirá a investigadores y empresas ejecutar K3 en su propia infraestructura, algo que las plataformas cerradas no ofrecen.
Las comparativas provienen en buena parte de la propia Kimi, por lo que conviene tomarlas con cautela hasta que aparezcan evaluaciones independientes. La firma de análisis Artificial Analysis ya comenzó a divulgar sus primeras mediciones del modelo. En el plano técnico, K3 incorpora mecanismos descritos en trabajos previos del equipo, como la atención delta de Kimi, orientados a manejar contextos largos de forma más eficiente.
El movimiento se inscribe en una competencia cada vez más cerrada entre laboratorios chinos y estadounidenses, donde los modelos abiertos ganan terreno frente a los sistemas propietarios. Para quienes quieran entender ese frente, conviene repasar el ecosistema de las principales IA chinas y sus alternativas, un espacio que en los últimos meses pasó de ser sinónimo de precios bajos a disputar el liderazgo técnico.
La incógnita de fondo es si la subida de precios de K3 responde a un costo real de fabricar modelos de frontera o a una apuesta por márgenes más altos ahora que la brecha de rendimiento con los líderes se estrecha. La respuesta se verá en cómo reaccionen los competidores tras la liberación de los pesos.
