La startup AfterQuery, dedicada a producir datos especializados para entrenar modelos de inteligencia artificial, habría cerrado una ronda de financiación que la valúa en 3.200 millones de dólares. La cifra llega apenas cinco meses después de que anunciara una Serie A de 30 millones con una valoración de 300 millones en abril, lo que la convierte, según trascendió, en el unicornio más rápido en la historia de la aceleradora Y Combinator.

Un multiplicador de más de diez veces en menos de medio año resume la intensidad con la que el capital de riesgo persigue hoy a las empresas que alimentan de datos a la industria de la IA. El dato fue reportado por Forbes y recogido por otros medios del sector, que también atribuyen a la compañía un ritmo de ingresos anualizado que rondaría los 100 millones de dólares.

Qué vende exactamente AfterQuery

El negocio de AfterQuery no son los modelos, sino lo que los hace funcionar por dentro: los datos con los que se entrenan. La empresa se especializa en generar conjuntos de datos de alta calidad elaborados con expertos humanos, orientados a tareas donde un modelo de lenguaje —el tipo de sistema detrás de herramientas como ChatGPT o Claude— necesita razonamiento fino, precisión técnica o conocimiento de un dominio concreto.

Ese enfoque responde a un cuello de botella real. Los grandes laboratorios ya consumieron buena parte del texto público disponible en internet y ahora compiten por datos más difíciles de conseguir: ejemplos anotados por profesionales, casos de código verificados o problemas resueltos paso a paso. Según la propia compañía, su propuesta pasa por reorganizar el trabajo de esos expertos humanos para producir ese material a escala.

Un termómetro del apetito por la IA

El salto de valoración de AfterQuery se inscribe en una fiebre inversora que no da señales de enfriarse. Empresas de datos y de infraestructura para IA levantan rondas enormes en plazos cada vez más cortos, empujadas por la expectativa de que la demanda de entrenamiento y cómputo seguirá creciendo. Esa misma euforia genera advertencias: el Banco de Inglaterra ya alertó sobre el riesgo de una burbuja en torno a la IA con potencial de contagio financiero.

La velocidad del ascenso también reabre una pregunta incómoda: cuánto de estas valoraciones refleja ingresos sostenibles y cuánto responde a la presión por entrar en cualquier compañía asociada al entrenamiento de modelos. Con un run rate estimado de 100 millones, la valoración de AfterQuery equivale a unas 32 veces sus ingresos anualizados, un múltiplo agresivo incluso para los estándares actuales del sector.

La conexión con la región

Buena parte del trabajo de anotación y curaduría de datos que sostiene a empresas como AfterQuery se apoya en redes de colaboradores humanos distribuidos por el mundo, y Latinoamérica es una fuente habitual de este tipo de tareas por su combinación de talento técnico y costos competitivos. El auge de las compañías de datos para IA abre oportunidades de trabajo remoto en la región, aunque también arrastra los debates conocidos sobre remuneración y condiciones de quienes etiquetan y revisan la información que entrena a los modelos. Es una cara menos visible de cómo la IA está cambiando el trabajo en Latinoamérica.

Por ahora, AfterQuery se convierte en el caso de estudio de una tesis que domina el mercado: en la carrera de la IA, quien controla los datos correctos puede valer tanto o más que quien construye los modelos. La pregunta es si esa apuesta resiste el día en que el capital deje de moverse a esta velocidad.