Fidji Simo, la ejecutiva que ocupaba el segundo puesto en la jerarquía de OpenAI, abandona su rol a tiempo completo después de que su licencia médica se extendiera más de lo previsto. La salida deja un vacío de mando en un momento delicado para la empresa, que evalúa una posible salida a bolsa y busca recortar la ventaja de Anthropic en el mercado corporativo.
Según reporta el Wall Street Journal, la decisión pone fin a una etapa breve pero de alto perfil. Simo había asumido como responsable de aplicaciones (Applications) de OpenAI, un puesto creado para liderar la parte del negocio orientada a productos y clientes, mientras Sam Altman conservaba el mando general de la compañía.
Un hueco en la cúpula en plena carrera empresarial
La ejecutiva llegó a OpenAI desde Instacart, donde se desempeñaba como directora ejecutiva, y antes había pasado más de una década en Meta ocupando cargos de peso en el área de aplicaciones. Su fichaje se presentó como una apuesta por profesionalizar la operación comercial de una empresa que había crecido a un ritmo vertiginoso, empujada por el éxito de ChatGPT.
Su marcha se produce cuando OpenAI intenta consolidarse entre las grandes cuentas empresariales, un terreno donde Anthropic, creadora del asistente Claude, ha logrado tracción con clientes corporativos. La competencia por vender modelos de lenguaje —sistemas entrenados con enormes cantidades de texto para generar respuestas— a compañías que buscan integrarlos en sus operaciones se ha vuelto uno de los frentes más disputados del sector.
La salida de Simo tampoco llega aislada. En los últimos meses, la compañía registró otras bajas en su plana ejecutiva, entre ellas la de su directora de marketing, Kate Rouch, que también dejó la empresa. El goteo de partidas plantea interrogantes sobre la estabilidad del equipo de liderazgo justo cuando OpenAI ordena su estructura de cara a una eventual oferta pública inicial.
Presión sobre la estructura de mando
El puesto que ocupaba Simo se diseñó, en parte, para descargar a Altman de la gestión cotidiana del negocio y permitirle concentrarse en la estrategia, la investigación y las relaciones con socios como Microsoft. Su ausencia obliga a redistribuir esas responsabilidades en un período en el que la compañía maneja cifras de gasto e inversión enormes y enfrenta cuestionamientos sobre cuándo sus productos generarán retornos proporcionales a lo invertido.
OpenAI atraviesa además una etapa de intensa actividad en productos. La empresa reorganizó su oferta de navegación con agentes —programas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma— y actualizó su familia de modelos con nuevas versiones enfocadas en abaratar el uso de esos agentes, como detalla su reciente lanzamiento de GPT-5.6. Toda esa maquinaria de producto dependía, en buena medida, del área que Simo dirigía.
Por ahora no trascendió quién asumirá de forma permanente las funciones que deja la ejecutiva ni si OpenAI buscará un reemplazo externo. Tampoco se conocen detalles sobre la naturaleza de la licencia médica que precipitó la decisión. Lo que sí queda claro es que la compañía deberá cubrir el vacío sin perder velocidad, en un mercado donde cada trimestre pesa y los rivales no bajan el ritmo.
