La Comisión Europea confirmó nuevas medidas dentro de la Ley de Mercados Digitales (DMA) que obligan a Google a compartir parte de sus datos de búsqueda con competidores y a abrir el acceso a funciones de inteligencia artificial en Android. La decisión, comunicada por Bruselas, apunta a reducir el dominio de la empresa en dos frentes clave: el buscador y el sistema operativo móvil más usado del mundo.
Según el anuncio oficial de la Comisión Europea, las obligaciones buscan que rivales más pequeños puedan competir en igualdad de condiciones, un objetivo central de la DMA, la normativa europea que regula a las grandes plataformas tecnológicas designadas como guardianes de acceso o gatekeepers.
Qué cambia para Google
La medida tiene dos componentes principales. Por un lado, Google deberá compartir datos de búsqueda con otros motores y servicios, información que hasta ahora funcionaba como una ventaja difícil de replicar: cuantas más consultas procesa un buscador, mejores resultados ofrece, lo que refuerza su posición frente a competidores con menos tráfico.
Por el otro, la empresa tendrá que abrir el acceso a capacidades de inteligencia artificial dentro de Android. En la práctica, esto implicaría que desarrolladores y servicios rivales puedan integrarse con funciones del sistema que hoy están reservadas o priorizadas para los productos de la propia Google, incluidos sus asistentes y herramientas basadas en modelos como Gemini.
La advertencia de Google sobre privacidad
La compañía respondió con reparos. Google sostiene que estas exigencias podrían poner en riesgo la privacidad y la seguridad de los usuarios europeos. En una publicación en su blog corporativo, la empresa argumenta que compartir datos de búsqueda y abrir componentes del sistema puede exponer información sensible y facilitar abusos.
El argumento de seguridad no es nuevo en este tipo de disputas. Las grandes plataformas suelen apelar a la protección del usuario cuando se les pide abrir sus sistemas cerrados, mientras los reguladores responden que esa misma cerrazón también sirve para blindar su posición de mercado. La tensión de fondo es la de siempre: dónde termina la protección legítima y dónde empieza la barrera competitiva.
Por qué importa
La DMA ya venía forzando cambios concretos en Europa, desde pantallas de selección de navegador hasta la apertura de tiendas de aplicaciones alternativas. Extender esas obligaciones al terreno de la inteligencia artificial marca un punto de inflexión: los reguladores europeos empiezan a tratar el acceso a funciones de IA como una pieza más de la competencia digital, no como un añadido opcional.
Para los competidores, el acceso a datos de búsqueda de Google podría acortar la distancia que los separa del líder, sobre todo en un momento en que los buscadores incorporan respuestas generadas por IA. Para los usuarios, el efecto es menos evidente y dependerá de cómo se implementen las medidas sin degradar la experiencia ni la seguridad que Google dice defender.
El desenlace también servirá de referencia fuera de Europa. Reguladores de otras regiones observan de cerca cómo la DMA aterriza en la práctica, y las decisiones que Bruselas tome sobre la apertura de la IA en Android podrían inspirar movimientos similares en otros mercados.
