Las empresas que más usan IA contratan más, incluso en puestos junior, según un nuevo informe
Un nuevo informe sobre el impacto del uso intensivo de inteligencia artificial en el empleo ofrece un dato que contradice una de las narrativas dominantes: las compañías que adoptan IA de forma más agresiva no solo no recortan plantilla, sino que la amplían. Según el reporte, estos adoptantes de alta intensidad aumentaron su número de empleados en un 10,2%, y entre ellos las contrataciones para puestos de nivel inicial crecieron un 12%.
El hallazgo añade matices a un debate cada vez más enredado. En los últimos meses se ha consolidado la idea de que la IA destruye especialmente los empleos junior —las tareas repetitivas o de entrada que tradicionalmente realizaban quienes inician su carrera—. Los nuevos datos apuntan en sentido contrario, al menos entre las empresas que más han incorporado estas herramientas en sus flujos de trabajo.
Una fotografía contradictoria del mercado laboral
El dato choca con otras señales recientes. La economía estadounidense ha registrado oleadas de despidos en el sector tecnológico, con recortes anunciados que rozan las decenas de miles de puestos, en parte atribuidos a la automatización y a la reestructuración impulsada por la IA. La coexistencia de ambos fenómenos —empresas que despiden y empresas que contratan más— explica por qué el debate se ha vuelto más confuso que esclarecedor.
Parte de la aparente contradicción se resuelve al distinguir entre tipos de empresas. No es lo mismo una compañía que recorta para sustituir trabajadores por sistemas automáticos que una que adopta IA para escalar su operación y, al hacerlo, necesita más personal para gestionar, supervisar y aprovechar esas capacidades. El informe sugiere que, en este segundo grupo, la tecnología actúa como un complemento del trabajo humano y no como un reemplazo directo.
Qué dicen las proyecciones
Las estimaciones a futuro tampoco ofrecen un panorama unívoco. Una consultora proyecta que la IA transformará más empleos de los que eliminará, una tesis que pone el foco en la reconfiguración de tareas antes que en la desaparición de puestos. Bajo esa óptica, muchos trabajos no se extinguen, sino que cambian de naturaleza: las funciones rutinarias se automatizan y los empleados se reorientan hacia tareas de mayor valor.
Conviene leer las cifras con cautela. Un crecimiento del 12% en contrataciones junior dentro de las empresas más intensivas en IA no significa necesariamente que ese efecto se extienda al conjunto del mercado laboral. Los adoptantes de alta intensidad suelen ser organizaciones en expansión, con recursos para invertir en tecnología y en talento al mismo tiempo, lo que las distingue de empresas más maduras o presionadas por reducir costos.
Por qué importa
El temor a que la IA cierre la puerta de entrada al mundo laboral a las nuevas generaciones ha alimentado discusiones sobre formación, políticas públicas y el futuro de carreras enteras. Datos como estos sugieren que el desenlace no está escrito y que dependerá, en buena medida, de cómo cada empresa decida integrar la tecnología: como herramienta para ampliar su capacidad o como excusa para recortar.
La conclusión más sólida, por ahora, es que no existe una respuesta única sobre el efecto de la IA en el empleo. El impacto varía según el sector, el tamaño de la empresa, su estrategia de adopción y el momento económico. En lugar de una destrucción generalizada o una bonanza universal de puestos, el mercado parece dirigirse hacia un escenario fragmentado, donde el dato que se elija mirar puede contar historias muy distintas.
