Microsoft comenzó a reemplazar los modelos de OpenAI y Anthropic por desarrollos propios en algunas de sus aplicaciones, una decisión que busca contener el gasto creciente en inteligencia artificial. La medida, reportada por Bloomberg, coloca a la compañía dentro de una corriente que ya siguen otros gigantes de Silicon Valley.
El cambio se apoya en la familia MAI, la línea de modelos que Microsoft desarrolla de forma interna. En julio de 2026 la empresa anunció el lanzamiento de siete nuevos modelos MAI, un paso que refuerza su intención de reducir la dependencia de proveedores externos para sostener sus servicios de IA.
De socio de OpenAI a competidor parcial
Durante los últimos años, Microsoft construyó gran parte de su oferta de IA sobre la tecnología de OpenAI, en la que invirtió miles de millones de dólares, y más recientemente sumó modelos de Anthropic. Las funciones de agentes en Microsoft 365 Copilot, por ejemplo, fueron presentadas como impulsadas por modelos de OpenAI y Anthropic. Ahora, la firma quiere que una porción de esas tareas corra sobre su propia infraestructura.
Un ejemplo concreto llegó a su herramienta para programadores. En junio, GitHub incorporó modelos MAI a Copilot para clientes empresariales, una señal de que la estrategia avanza en productos ya masivos.
La lógica detrás del giro es económica. Ejecutar consultas sobre modelos de terceros implica pagar por cada uso, y a la escala de Microsoft esos costos se acumulan con rapidez. Al usar modelos propios, la empresa retiene ese gasto dentro de casa y gana control sobre cómo se optimizan.
Una tendencia que atraviesa a toda la industria
Microsoft no está sola. Otras compañías tecnológicas empezaron a vigilar de cerca cuánto consumen en inteligencia artificial. Amazon impulsó iniciativas para minimizar el uso de tokens —las unidades de texto que los modelos procesan y por las que se cobra—, mientras que Meta adoptó medidas para limitar el consumo de IA entre sus empleados ante facturas que alcanzan miles de millones de dólares.
La contradicción es notable: al mismo tiempo que buscan ahorrar, estas empresas siguen elevando sus presupuestos de infraestructura. Los costos vinculados a la IA continúan en alza en Alphabet, Amazon y Meta, lo que empuja a todas a encontrar formas de hacer más eficiente cada dólar invertido.
Parte del apetito por opciones más baratas también mira hacia China, donde se desarrollan modelos abiertos de bajo costo capaces de sostener agentes de IA a una fracción del precio. Ese avance, sin embargo, viene acompañado de tensiones: Anthropic denunció que firmas chinas estarían extrayendo conocimiento de su modelo Claude, con las implicaciones de seguridad que eso conlleva.
Qué significa para los usuarios
Para quienes usan Copilot y otras herramientas de Microsoft, el cambio de motor puede pasar inadvertido si la calidad de las respuestas se mantiene. El riesgo está en el otro extremo: si los modelos propios rinden por debajo de los de OpenAI o Anthropic, la experiencia podría resentirse en tareas complejas.
El movimiento marca una nueva etapa en la relación entre Microsoft y OpenAI, que pasa de la dependencia casi total a una convivencia donde la tecnológica de Redmond apuesta cada vez más por sus propias capacidades. La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegará ese reemplazo antes de que el ahorro empiece a notarse en el producto final.
