El director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, sostuvo que el próximo avance de Gemini, la familia de inteligencia artificial de la compañía, dependerá de construir modelos base considerablemente más grandes. La afirmación llegó junto a los resultados trimestrales de Alphabet, que elevó su previsión de inversión para 2026 hasta los 205.000 millones de dólares, un nivel de gasto que la empresa justifica por una demanda que, según su lectura, sigue superando a la oferta.

Un modelo base (o base model) es la versión primaria de un sistema de IA, entrenada con enormes volúmenes de datos antes de afinarse para tareas concretas. En la práctica, cuanto mayor es ese modelo de partida —en parámetros y en cómputo dedicado a su entrenamiento—, más margen queda para mejorar capacidades de razonamiento, comprensión y generación. Pichai vinculó ese crecimiento directamente con lo que Google espera lograr en la siguiente generación de Gemini.

Gemini 4 ya está en entrenamiento

El ejecutivo confirmó que la compañía puso en marcha una ronda de entrenamiento para Gemini 4, la próxima iteración de su modelo insignia. No detalló fechas de lanzamiento ni cifras de escala, pero enmarcó el proyecto como la base sobre la que Google construirá sus próximas apuestas en IA. Quien quiera entender qué es y cómo funciona el sistema actual puede repasar esta guía sobre Gemini.

El mensaje de fondo es que Google no considera que haya llegado a un techo. Frente a quienes plantean que escalar modelos ofrece rendimientos decrecientes, Pichai insiste en que un modelo base más ambicioso sigue siendo la vía para el próximo salto de calidad.

Un gasto que crece al ritmo de la demanda

Las cifras del trimestre ayudan a explicar la confianza. Alphabet reportó ingresos por 119.800 millones de dólares en el periodo, con un crecimiento del 82% en Google Cloud, la división que ofrece capacidad de cómputo e infraestructura de IA a empresas. Ese impulso en la nube es uno de los argumentos centrales para elevar el presupuesto de inversión.

La cifra de hasta 205.000 millones de dólares para 2026 coloca a Alphabet entre las empresas que más capital destinan a centros de datos, chips y energía para sostener el entrenamiento y la operación de modelos cada vez más grandes. La compañía sostiene que la demanda de sus servicios de IA aún no alcanza a cubrirse con la capacidad instalada, lo que justificaría seguir invirtiendo a un ritmo elevado.

Ese nivel de desembolso también expone un riesgo conocido en el sector: los inversores esperan que semejante gasto se traduzca en ingresos concretos y sostenidos, no solo en promesas de rendimiento futuro. La reacción de los mercados a los planes de inversión de las grandes tecnológicas ha sido dispar en los últimos trimestres.

La carrera por la escala continúa

La postura de Google se suma a la de sus principales competidores, que también apuestan por modelos más grandes y por infraestructura propia para entrenarlos. La diferencia que marca Alphabet es que combina el desarrollo de Gemini con un negocio de nube en plena expansión, lo que le permite monetizar parte de esa inversión mientras entrena la siguiente generación.

Queda por ver si Gemini 4 confirmará la apuesta de Pichai. El entrenamiento de un modelo de esa magnitud lleva meses, y su verdadero impacto solo se medirá cuando llegue a manos de desarrolladores y usuarios que puedan compararlo con las alternativas ya disponibles en el mercado.