SpaceX presentó ante inversionistas el prototipo de un teléfono inteligente con inteligencia artificial que, según trascendió, sería más delgado que un iPhone y llevaría integrada la tecnología de xAI, la empresa de IA de Elon Musk. El dispositivo apunta a competir en un terreno dominado por Apple y Google, y encaja con la ambición de Musk de crear una «aplicación para todo».

De acuerdo con la información difundida por The Wall Street Journal, el aparato funcionaría con un chip Snapdragon de Qualcomm y correría sobre su propio sistema operativo, en lugar de depender de Android o iOS. Esa decisión, de confirmarse, marcaría una ruptura con el modelo habitual de la mayoría de los fabricantes de teléfonos.

Un teléfono pensado alrededor de la IA

La propuesta gira en torno a integrar la tecnología de xAI —creadora del asistente Grok— directamente en el corazón del dispositivo. La idea de un «teléfono de IA» implica que las funciones del asistente no se limiten a una aplicación, sino que estén disponibles a nivel del sistema, desde la búsqueda hasta la interacción cotidiana con el equipo.

xAI es la compañía de inteligencia artificial fundada por Musk, que en 2024 se fusionó con la red social X. Sus modelos de lenguaje —sistemas entrenados con enormes cantidades de texto para comprender y generar lenguaje natural— son la base del asistente Grok, que hoy opera dentro de la plataforma social.

El uso de un chip Snapdragon de Qualcomm sugiere que el prototipo se apoya en hardware ya probado en el mercado de teléfonos de gama alta, mientras que el sistema operativo propio sería la apuesta diferenciadora. Construir y sostener un sistema operativo desde cero es una de las tareas más costosas y difíciles de la industria: exige atraer desarrolladores, garantizar seguridad y ofrecer un catálogo de aplicaciones que convenza a los usuarios de abandonar ecosistemas consolidados.

La ambición de la «aplicación para todo»

Detrás del teléfono asoma un objetivo mayor. Musk ha expresado en varias ocasiones su intención de convertir a X en una «everything app» o aplicación para todo, inspirada en el modelo de WeChat en China, donde una sola plataforma concentra mensajería, pagos, compras, transporte y trámites.

Un dispositivo propio le daría a ese proyecto un punto de entrada directo al bolsillo de los usuarios, sin intermediarios como las tiendas de aplicaciones de Apple o Google, que cobran comisiones y fijan reglas. El control simultáneo del teléfono, el sistema operativo, la red social y el asistente de IA describe una estrategia de integración vertical poco común incluso entre las grandes tecnológicas.

Conviene tomar el anuncio con cautela. Un prototipo mostrado a inversionistas está lejos de ser un producto terminado, y la historia reciente está llena de dispositivos de IA que prometieron reemplazar al teléfono y fracasaron al llegar al mercado. Tampoco se conocen fecha de lanzamiento, precio ni especificaciones definitivas.

Qué está en juego

El movimiento se enmarca en una tendencia más amplia: la carrera por llevar la inteligencia artificial generativa al hardware personal. Google, Samsung y Apple ya incorporan funciones de IA en sus teléfonos, y compañías emergentes han intentado, con suerte dispar, crear categorías nuevas de dispositivos centrados en asistentes conversacionales.

Para Musk, un teléfono sería la pieza que le faltaba para unir sus apuestas en cohetes, redes sociales e inteligencia artificial bajo una misma experiencia. El desafío será demostrar que existe un mercado dispuesto a cambiar de ecosistema por un aparato que, por ahora, solo se ha visto en una sala de reuniones con inversionistas.