El gobierno de Estados Unidos y SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, mantienen conversaciones sobre una eventual donación de acciones de la compañía para nutrir las llamadas Trump Accounts, un programa de cuentas de ahorro destinadas a menores de edad estadounidenses. Así lo reportó el medio Semafor, que cita a fuentes al tanto de las negociaciones.
Según trascendió a través de Semafor, el presidente Donald Trump habría solicitado directamente a Musk una participación accionaria de SpaceX para sembrar estos fondos. De concretarse, la maniobra inyectaría capital privado de una de las empresas tecnológicas más valiosas del mundo en un esquema de ahorro respaldado por el Estado.
Qué son las Trump Accounts
Las Trump Accounts son cuentas de ahorro e inversión pensadas para niños y jóvenes en Estados Unidos, promovidas por la actual administración como una herramienta para construir patrimonio desde temprana edad. El Departamento del Tesoro ha difundido el programa en sus canales oficiales como una de las iniciativas financieras insignia del gobierno.
La idea de fondearlas con acciones de empresas privadas —en lugar de únicamente aportes en efectivo— representa un mecanismo poco habitual. Donar participaciones de una compañía no cotizada como SpaceX implicaría valuar esos títulos y definir cómo se administran dentro de cuentas individuales, un proceso que plantea interrogantes regulatorios y contables aún sin resolver públicamente.
Reacción del mercado
La sola posibilidad de una donación tuvo efectos inmediatos. Las acciones vinculadas a SpaceX registraron una caída durante la jornada nocturna tras conocerse el reporte, según datos de mercado. Las fuentes citadas sugieren que Musk estaría sopesando una donación de gran magnitud, aunque no se han confirmado montos ni porcentajes específicos.
SpaceX no cotiza en bolsa de manera tradicional, por lo que su valuación se calcula a partir de rondas de financiamiento privadas. Cualquier transferencia de acciones a un programa estatal sería seguida de cerca por inversionistas, dado el peso simbólico y financiero de la operación.
Un patrón con el sector tecnológico
La conversación con SpaceX no sería un caso aislado. El medio NOTUS reportó que el gobierno también habría explorado la posibilidad de tomar una participación en OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, lo que apunta a un interés más amplio de la administración por vincularse con compañías líderes en inteligencia artificial y tecnología de punta.
Estos acercamientos reflejan una creciente cercanía entre el poder político estadounidense y los gigantes tecnológicos, en un momento en que la valuación de empresas de IA y aeroespaciales alcanza cifras récord. Musk, quien controla además compañías como Tesla y la firma de IA xAI, ha mantenido una relación cambiante con la actual administración.
Por ahora, ni SpaceX ni la Casa Blanca han confirmado oficialmente los términos de una donación. La operación, de avanzar, sentaría un precedente sobre cómo el capital de empresas privadas tecnológicas puede integrarse a programas públicos, y abriría un debate sobre transparencia, valuación y los posibles conflictos de interés que conlleva mezclar fortunas corporativas con políticas estatales de ahorro.