Vinton Cerf, considerado uno de los creadores de los protocolos que hicieron posible internet, dejará su cargo como evangelista jefe de internet de Google la próxima semana, según trascendió. La salida marca el retiro de una de las figuras más influyentes en la historia de la computación y las telecomunicaciones.

Cerf, de 82 años, es coautor junto a Robert Kahn del conjunto de protocolos TCP/IP, la tecnología que permite que las computadoras se comuniquen entre sí a través de redes y que constituye la base técnica sobre la que funciona internet hasta hoy. Ese trabajo, desarrollado en la década de 1970, le valió el apodo de padre de internet.

Una carrera que definió la red global

El aporte de Cerf y Kahn fue reconocido en 2004 con el Premio Turing, considerado el equivalente al Nobel en las ciencias de la computación. El galardón, otorgado por la Association for Computing Machinery (ACM), distinguió su labor pionera en el diseño y la implementación de los protocolos de comunicación que sostienen la red.

TCP/IP resolvió un problema fundamental de la era temprana de las redes: cómo lograr que sistemas heterogéneos, fabricados por distintas compañías y con distintas arquitecturas, pudieran intercambiar información de manera confiable. La solución propuesta por Cerf y Kahn se convirtió en el estándar universal y permitió el crecimiento de internet desde una red experimental hasta la infraestructura global que conecta a miles de millones de personas.

Su rol en Google

Cerf se incorporó a Google en 2005, donde desempeñó el cargo de vicepresidente y evangelista jefe de internet. En esa función actuó como una suerte de embajador tecnológico de la compañía, promoviendo la expansión del acceso a internet, participando en debates sobre políticas públicas y representando a la empresa en foros internacionales sobre el futuro de la red.

A lo largo de dos décadas en ese puesto, Cerf mantuvo un perfil activo en temas como la neutralidad de la red, la seguridad, la privacidad y la necesidad de preservar el acceso abierto a internet. También impulsó proyectos de largo plazo, como el desarrollo de protocolos para comunicaciones interplanetarias, orientados a extender la conectividad más allá de la Tierra.

El legado de una figura fundacional

El retiro de Cerf se produce en un momento en que la industria tecnológica atraviesa una transformación acelerada impulsada por la inteligencia artificial, un campo que se apoya de manera decisiva sobre la infraestructura de red que él contribuyó a crear. El entrenamiento y el despliegue de los grandes modelos de IA dependen del intercambio masivo de datos que TCP/IP hizo posible hace medio siglo.

Más allá de su trabajo técnico, Cerf ha sido una voz constante en la reflexión sobre las responsabilidades éticas y sociales que conlleva la tecnología de comunicaciones. Su partida cierra un capítulo que conecta directamente los orígenes de internet con la era actual de la computación inteligente, y deja abierta la pregunta sobre quién asumirá ese papel de vocero y guardián de una red cada vez más central en la vida cotidiana.